Sala y barra
Necesitan registrar y modificar pedidos con pocos pasos, consultar disponibilidad y saber qué se ha enviado o servido.
Software por proceso
Diseñamos el flujo desde la toma del pedido hasta el cierre y la gestión, evitando que sala, cocina, barra y administración trabajen como islas.
Analizar mi procesoProblemas observables
Un TPV rápido es necesario, pero no resuelve por sí solo una carta mal gobernada, comandas ambiguas, cierres difíciles o datos que después se vuelven a introducir en gestión.
Personas y responsabilidades
Necesitan registrar y modificar pedidos con pocos pasos, consultar disponibilidad y saber qué se ha enviado o servido.
Recibe información legible y ordenada por preparación, prioridad o partida, y puede comunicar estados e incidencias sin abandonar el flujo.
Gestiona aperturas, permisos, anulaciones, invitaciones, incidencias y cierre con trazabilidad suficiente.
Mantienen catálogo y tarifas, revisan venta y conciliación, y conectan la información necesaria con facturación o contabilidad.
Flujo completo
Cada paso conserva estado, responsable, evidencias y tratamiento de excepciones.
Una fuente coherente gobierna productos, variantes, alérgenos, tarifas, impuestos y disponibilidad para los canales que corresponda.
Sala, barra, QR o canal online crean un pedido con origen y estado claros. Las modificaciones conservan quién las realizó y qué debe rehacerse.
La comanda llega a la partida correcta y prioriza sin perder notas. Cocina o barra comunica preparación, entrega o incidencia.
Se gestionan formas de pago, división, descuentos autorizados, ticket o factura según las reglas aplicables al negocio.
El turno concilia operaciones y excepciones. Solo después se envían los datos necesarios a gestión, evitando reconstrucciones manuales.
Alcance posible

Integraciones
Evolución por fases
Venta, mesas, comandas y cocina con el menor número de pasos.
Cierres, permisos, catálogo, incidencias e informes.
Facturación, stock, pedidos y canales digitales validados.
Implantación
La puesta en marcha se diseña con datos, dispositivos y personas reales; no termina al publicar el software.
Revisar apertura, horas punta, cambios, incidencias, cobros y cierre; el proceso real suele diferir entre turnos y locales.
Acordar productos, modificadores, partidas, impuestos, alérgenos, tarifas, disponibilidad y responsables de mantenimiento.
Probar las acciones frecuentes con personal de sala, cocina y responsables antes de configurar o desarrollar el sistema completo.
Validar impresoras, red, dispositivos, permisos, contingencia, tickets, pagos e integración fuera de un servicio crítico.
Formar por roles, acompañar turnos iniciales, registrar incidencias y mantener un procedimiento de continuidad durante la transición.
Preguntas frecuentes
No siempre. Si el TPV cubre bien la venta, puede ser preferible configurarlo o conectarlo. Se plantea un reemplazo cuando sus límites afectan a un flujo relevante y no existe una alternativa razonable.
Sí, si el canal y el TPV ofrecen interfaces compatibles. Hay que acordar catálogo, precios, disponibilidad, estados, pagos y qué ocurre cuando un sistema no responde.
Es posible, pero el nivel de precisión depende de recetas, mermas, unidades, compras y disciplina operativa. Conviene empezar por el control que el equipo pueda mantener de forma fiable.
La contingencia se diseña según la arquitectura y los dispositivos. Puede incluir operación local o procedimientos manuales, pero debe probarse antes del servicio y reconciliarse después.
Normalmente se preparan catálogo, usuarios, dispositivos y pruebas fuera de servicio; después se elige un turno o fecha controlada y se acompaña la puesta en marcha. El plan depende de cada local.
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